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Jueves 26 de Abril de 2012 | 21:17
Clase de altura

Fotografía de Liz Broom
Pasajeros acomodando su equipaje de mano. Mujeres de todos los tamaños y colores decorando los pasillos del avión. Con los ojos cerrados, espero en mi asiento a alguna mochilera que me acompañe en las 12 horas de vuelo rumbo a Auckland. ‘Permiso’, me despiertan tocándome el hombro. Levanto la mirada y un hombre pasado los 60 años se acomoda al lado mío. A escuchar ronquidos me dije.
Comentarios (28)Martes 6 de Marzo de 2012 | 2:41
Adiós amor

Fotografía de Liz Broom
— ¡DÉJALE UNA CARTA! —en mayúsculas recibía la orden de mi compañero de pupitre ante mi llamado de auxilio desde París.
— ¿En serio tío?
— Sí, huevón. Que sepa a quién está perdiendo… Yo siempre lo hago cuando termino —sentenció el que por esa época me llevaba una ventaja kilométrica en el camino del conquistar.Sábado 14 de Enero de 2012 | 16:01
Después de comer

Fotografía de Liz Broom
— Si no te importa, puedes usar mi cepillo —con la mano extendida, la madrileña me ofrecía el implemento para su aseo dental recién usado.
— Eh, claro… Gracias —sorprendido y dubitativo, acepté la oferta y me dirigí al toilette cerrando la puerta tras de mí. Habiendo asegurado el pestillo, me lancé presuroso a olfatear y lamer ese instrumento azul con cerdas blancas esperando, ingenuamente, que el sabor de los labios de la ibérica de cabellos cortos y piernas largas aún se conservara en él.Lunes 12 de Septiembre de 2011 | 2:55
Ese hombre… Soy yo

— Che Mario, salgo con la ex de mi mejor amigo… Ojo che, antes de acercarme, obvio, hablé con él… Vos sabés, siempre tenés que avisar —con la copa de vino levantada, empezaba el cordobés a hablarme sobre la mujer que lo estaba engatusando para tomar ese doloroso sendero a la monogamia.
— Los códigos che, siempre los códigos —recalcaba el otro argentino mientras acomodaba las carnes en la parrilla.Lunes 6 de Junio de 2011 | 2:21
Sin-y-con Sentidos

He desperdiciado aliento y palabras debatiendo con mujeres sobre la definición de madurez (al parecer las más obsesionadas con el tema). Siempre somos los hombres los únicos en ser evaluados —o subvaluados— por nuestras venusinas vecinas confiadísimas en llevarnos millas de ventaja en esta carrera.
Domingo 24 de Abril de 2011 | 15:41
Goodbye Zuckerberg?

Ocaso del 7 de marzo de 2011, mi buzón de Hotmail se satura con las 215 notificaciones provenientes de las felicitaciones de cumpleaños publicadas en mi muro de Facebook. Si sumo las llamadas telefónicas, abrazos, besos y desabotonadas de camisa que he recibido entre los años 2004 y 2008 como muestras de afecto debido a mi onomástico, no llego ni a la mitad de ese número. Confundido y contrariado, me pregunto si mi carisma ha llegado a niveles estratosféricos en los últimos tres años para provocar tal alud de cariño por parte de mis ‘amigos’, o todo esto es una fantasía recreada por esta adictiva red social.
Domingo 20 de Marzo de 2011 | 23:01
Sexo débil no, sino aprovechado

La parisina salta y flota por las calles barranquinas. Perfuma con su frescura la caminata de ese invierno limeño, mientras yo, hipnotizado, la persigo olfateando esa libertad que desprende. La alcanzo colocando mi mano sobre su cintura, y la llevo hacia la pared galantemente quedando mi cuerpo como esa muralla que se interpondrá ante la embestida imprevista de una combi asesina. ‘Mariu, —me encara con su tonito afrancesado— puedo protegerme sola’.
Martes 25 de Enero de 2011 | 1:50
A…largo plazo

Cuando confieso que a mis 31 años lo más parecido a una relación ‘tan solo’ duró unos meses y en pocas oportunidades, mucha de las mujeres que regalaron minutos de su vida para conocerme, vieron aquella información como el espantapájaros efectivo que había colocado en la cerca de mi vida. ‘Eso es nada pues Marito’, comentaron algunas mientras retrocedían; ‘nunca te has enamorado, por eso que no has durado’, sentenciaron otras con mirada reprobatoria; ‘¿por qué tan poco?’, me dejaban sin respuesta las más curiosas.
Jueves 30 de Diciembre de 2010 | 13:06
Mala Impresión

La doncella espera recostada sobre la cama. Mi cuerpo, como módulo espacial, aterriza lentamente buscando los rincones que despiertan los gemidos. Su cuello, acosado por mi lengua, se contrae por los ataques que recibe. Mis dedos, traviesos, levantan su vestido que acoraza su cuerpo. ‘No por mucho tiempo’, me propongo. Desciendo en busca de su cáliz y con alegría constato que el sabor de su cuello se conserva en su entrepierna. ‘Detente Mario’, me ordena. ‘Detente’, repite mientras lleva mis labios nuevamente a los suyos.
Miércoles 21 de Abril de 2010 | 2:42
Amores Perros

‘Yo nunca estaría con un perro’, altiva, orgullosa y sabiéndose una buena representante de su colegio de monjas, declaraba la mujer que acaparaba mis suspiros por el 2003. ‘Yo tampoco’, reconocía la rubia que estaba al frente, ‘pero no vas a negar que es rico salir con uno’.
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Mario Melgarejo
Mario Melgarejo
Nací con este diminutivo y confieso que durante mi niñez me acostumbré a él y lo adoré tanto como un niño lo hace con su primera mascota. Pasaron los años junto con la adolescencia y juventud, y este sobrenombre se fue desarrollando adquiriendo la forma de esa Tierra que, al igual que al pobre Atlas, Zeus condenó a llevar sobre sus hombros. Sueño que con este blog, las personas que me conocen, o llegue a conocer, se percaten que debajo de Marito hay un hombre que piensa, opina y respira.
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