Cuando lo más importante son las ideas y no el presupuesto
El Cuy Mágico tiene más de 42 000 mil fans en Facebook. Lo han visto 75 896 veces en Youtube. Y tiene más de 20 mil resultados en el buscador de imágenes de Google. Hasta se le puede ver bailando en algunas bodas y es el personaje del año en las tiendas de alquiler de disfraces. ¿Recuerda dónde fue la primera vez que lo vio? A pesar de que todo empezó con un comercial corto y sencillo del Banco de Crédito, es gracias a las personas que se ha vuelto la campaña viral con más éxito del Perú. Pero no es la única.
Jean Paul Che Piu Palao, director ejecutivo de WIKOT Perú, desarrolló junto a su equipo una campaña viral llamada Tarot para Páginas Amarillas. Fue lanzada en el día de San Valentín y en solo una semana tuvo más de 30 000 visitas únicas y logró un incremento de 200% en todos los rubros mencionados en la campaña respecto al año pasado. “El concepto giraba en torno a Descubre tu futuro en el Amor. Creamos un Tarot Online, que no tenía ningún indicio de la marca Páginas Amarillas, donde la gente podría averiguar su futuro dejando algunos datos y luego eligiendo una carta. Al final, las cartas tenían mensajes como “Conocerás el amor en el Caribe” y una invitación a averiguar cómo. Al hacer click te llevaba a un enlace a la categoría de Agencias de Viajes de Páginas Amarillas”.
Jeffrey F. Rayport, consultor y autor americano, le dio su nombre en el año 1996, en su artículo The Virus of Marketing, en analogía a los virus informáticos. Como en uno ellos, un usuario es infectado y expandirá exponencialmente el virus, en relación a la cantidad de contactos que tenga. Y estos a muchos más. Y así casi indefinidamente. Pero en el caso de las campañas no hay antivirus aparente, ya que estas funcionan básicamente a través del “boca a boca”, por la confianza entre las personas y las enormes redes sociales actuales. Los contenidos se linkean entre todas las personas y el libre tráfico de la información ayuda a expandir los mensajes que las empresas desean.
Pero las campañas virales pueden funcionar no solo para productos o servicios. La industria del cine ha encontrado la manera de aumentar los millones de dólares en ingresos con tan solo un poco de ingenio. La película Cloverfield es un claro ejemplo de de esto. Durante su postproducción, los productores decidieron publicar una serie de blogs escritos por supuestos personajes dentro del film. Estos blogs narraban la historia, en primera persona, de los hechos. Los blogs fueron lanzados con algunas claves ocultas, que luego servirían para activar otras páginas web que contenía rompecabezas. ¿Cuál fue el resultado? Los videos que fueron colgados en Youtube llegaron a tener 3 millones de visitas al poco tiempo de publicación. Y la recaudación mundial superó los 160 millones de dólares. Cifra interesante sabiendo que la mayoría de la publicidad inicial fue lanzada a través de páginas gratuitas como Youtube o Blogger.






